ParaSeguirPensado

La niebla

In Mis cosas on 7 marzo, 2015 at 3:28 pm

Pasan despacio, te miran, se van. Corren como desesperados. Como desesperados se paran en las columnas, se retuercen, bajan la mirada, vuelven a mirarte a los ojos, abren la boca. Boca oscura, negra, sombra de su propia sombra.

Las luces brillan tanto que duele. Duele en lo más profundo de la mente, en la cabeza, en el cuello, en la garganta, en el pecho quema, la infección abrasa al respirar.

Vuelven a pasar, su aire mueve las cortinas, se agitan con violencia, se van calmando, se van parando, se quedan quietas. Pasan dejando la estela del odio, del pasado, del fin del tiempo, del final del presente.

Sombras del mediodía  que van y vienen con sus batas verdes, se pierden en la niebla de una mente perdida en la sombra de la noche. No hay descanso. Ya no.

La niebla

No te sueltes

In Mis cosas on 6 enero, 2015 at 10:38 pm

El armario de ocho puertas se quejó con fuerza cuando abrí la que estaba rotulada con una B para dejar nuestras cosas. Seguramente las bisagras no han visto jamás el aceite. Poco más de metro y medio de altura por cuarenta centímetros de profundidad en el que depositar lo que has sido hasta el momento de entrar y volverás a ser cuando salgas. Llevábamos poco aquella noche, pero abrí de todas formas el armario, supongo que buscando consuelo y hallando más desesperanza.

Éramos seis, más tarde y de madrugada quedamos tres, y para cuando llegó el amanecer del decimotercer día, éramos dos.

“Os vais a la suite”. Sonreías, aunque sabíamos que eran malas noticias: una habitación para nosotros solos significaba más tiempo, más amaneceres sofocados, más vías, más pruebas, más sufrimiento.

Pocas veces te he visto llorar en este tiempo, aunque hemos tenido ganas. Pocas veces me has visto triste en estos meses, más bien ninguna, aunque no viera la carretera de regreso a casa.

Podría decirte que estoy orgulloso de ti, pero me parece poco. Ya todo me parece poco. Quiero vivir contigo lo que me pareció hace mucho una supervivencia sobrevalorada y ahora…ahora simplemente me parece un esfuerzo titánico, pero irreversible.

Ahora soy yo tus cinco minutos y muchos brazos te sostienen, te quieren, te abrazan.

Así que agárrate fuerte. Y no te sueltes.

silvioblog1

Ahora el viaje es otro

In Mis cosas on 18 octubre, 2014 at 12:17 pm

Voy llevándote un trocito de hierro, un cachito de sol, un rayo de luz azul.

Repaso las palabras, una tras otra y respondo decidido a lo que preguntas con la mirada: no, ya no me iré más.

Supongo que tu soledad es parecida a la mía, pero la mía es más sorda.

Abordo este camino de regreso por última vez. Ya no somos los mismos, ni tú tan niño, ni yo tan joven.

Puedes recomponer las fotos en las que salimos mirando al suelo. Ahora el viaje es otro. Y no lo haremos solos.

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